Gozo político

Sin duda aún es pronto para extraer lecciones de lo ocurrido el 15 de Mayo, de lo que el acontecimiento ha revelado, de las formas de acción que ha inaugurado. El movimiento, esperamos, no ha hecho más que comenzar : el siguiente paso es hoy a las 20h en Sol. Lo urgente es llevar la fuerza de nuestros cuerpos y la inteligencia de nuestras palabras a esa asamblea, para seguir actuando desde allí. Sin embargo, y tras el desalojo brutal de la asamblea de Sol anoche por parte de las fuerzas de la policía, los engranajes de la gran máquina interpretativa oficial se ha puesto pesadamente en movimiento. Es también esencial por tanto combatir en esta batalla de las interpretaciones.

¿ Indignados ? El poder habría encontrado su palabra mágica para calificar al movimiento ; un panfleto de éxito que viene de Francia aseguraría la buena acogida mediática. El movimiento de Democracia Real Ya sería entonces la manifestación de una población indignada por la corrupción del sistema parlamentario y de quienes lo componen (la « clase política »), de una confiscación de la toma de decisión por las grandes corporaciones internacionales (« dictadura de los mercados ») con el beneplácito de las oligarquías que se suceden invariablemente en el poder (PSOE, PP) que reducen el dominio del Estado al de la represión policial.  Indignación también por la nula perspectiva de futuro que este panorama ofrece a los jóvenes, por una precariedad social a la que no se ve ningún término en el horizonte, etc.

Ahora bien, el problema de este calificativo es que tiende a reducir el movimiento a un alcance moral. A los indignados, en suma, hay que escucharles, hay que tomar en cuenta sus quejas. Los mismos partidos de « izquierda » que lo han desmantelado comienzan a prometer tímidamente una reconstrucción del Estado del bienestar, que ni ellos mismos se creen, aunque sea para desmarcarse en cuanto a imagen en las elecciones de sus amigos de la derecha. Los analistas expertos en movimientos sociales de los periódicos saludan la indignación de la juventud mientras lamentan que el movimiento estaría condenado a la evanescencia por la inmediatez de los procesos sociales que tienen su origen en internet, así como a la indefinición de sus reivindicaciones por su ausencia de dirección visible y bien establecida en los juegos de poder habituales. Los teóricos de internet elogian en los mismos términos un movimiento que surgiría de lo que vuelve posible la tecnología misma, en términos de movilidad, de agilidad eléctrica en las discusiones y en la toma de decisiones, de anonimato, etc. Así los nostálgicos del viejo estilo y los apologistas del nuevo reproducen el sempiterno debate académico entre organización y espontaneidad.

Pero todos pasan por encima de lo que el movimiento ha revelado, y eso que el lema de la convocatoria lo expresaba con toda claridad. Democracia real, no se reduce a alguna fantasmática « democracia virtual », no es el grito desesperado de una juventud indignada y desorientada que reclama ser escuchada y reorientada por quienes ocupan el poder. El 15 de Mayo, entre Cibeles y Sol, incluso la indignación estaba teñida de un afecto muy diferente : la alegría. Uno de los afectos más clásicos, la alegría de un redescubrimiento por parte de toda una generación del sentido de la acción misma, de la acción política. La democracia real, no es lo que reivindicaba la manifestación del 15 de Mayo : esa manifestación misma es la democracia real. El movimiento del 15 de mayo no es un movimiento meramente moral, tampoco un movimiento que se contente con reivindicar a los poderosos reformas sociales : es un movimiento político. En la manifestación masiva del 15 de Mayo, lo que estaba en juego era la autoafirmación de la política misma, de la democracia real, como poder ejercido por cualquiera, poder del pueblo en tanto que es pueblo todo el que no tiene ningún título especial para ejercer el poder, poder inseparable de la acción colectiva del pueblo en el espacio público. Es la política en el sentido más elemental de la palabra.

La importancia de este movimiento político remite precisamente a que es la existencia de la política en el sentido más elemental de la palabra la que está en juego hoy en día. El rescate de los bancos, la reforma de las pensiones, la privatización de la sanidad, la reforma universitaria de Bolonia, todo lo que en los últimos años era susceptible de una verdadera decisión colectiva ha sido impuesto arbitrariamente. La gente no está despolitizada por azar o por pereza, es la oligarquía en el poder quien despolitiza sin cesar, muy conscientemente ; luego pretende que nos tomemos en serio unas elecciones en lo que no hay nada verdadero que elegir. Esto se acompaña de un plan urbanístico que convierte todo espacio público en que la gente podría reunirse y actuar en zona de circulación regulada violentamente por la policía. Uno puede expresarse con toda libertad en estas sociedades, pero no puede actuar de ningún modo, y de este modo la libre expresión acaba por volverse vana : esa es la confiscación de toda democracia real en nuestras sociedades de democracia parlamentaria. De ahí la importancia de la asamblea de Sol, de las asambleas que tratan de volver a establecer esa ligazón entre las palabras y los actos de cualquiera que está en la base de toda potencia política, y que hoy se redescubre con alegría. Esa es la paradoja que ocultan quienes sólo hablan de revoluciones tecnológicas, que comprueban penosamente quienes son expulsados a porrazos de las sentadas : que hoy más que nunca todo se juega en si podemos permanecer en las calles, que no hay política sin comunidad de actos y de palabras en los espacios públicos.

Seguramente la palabra revolución sea ahora mismo apresurada para nombrar lo que está en curso. Pero en cada asamblea en que la palabra de cualquiera se vuelve principio de acción ya hay un desplazamiento de poder : es paso a paso, a partir de estos desplazamientos, como las grandes palabras de la política pueden volver a tener la oportunidad de ser pronunciadas sin que suenen a broma. Hasta dónde lleguen estos desplazamientos, depende por entero de nuestra capacidad de invención. Lo importante ahora es no ser aislados, que la potencia colectiva que apareció el 15 de Mayo no se diluya sino que se amplifique, que lo que la manifestación reveló no se oculte.

vía, seminario jacotot 

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