capitalización del Estado completada

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Así que a partir de mañana, un nuevo día amanece para el país: ha llegado el momento para que tome el Poder un gobierno que no ha sido aprobado por nadie, con un Primer Ministro al que nadie ha votado, con un programa que nunca se le ha anunciado al pueblo y con personas que van a avanzar haciendo lo que les digan, sin nunca rendir cuentas.

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Afortunada o desgraciadamente, hay mucha gente que se ha percatado de que lo “simbólico”, la “lucha parlamentaria”, la “protesta”, son unas palabras estúpidas que la Izquierda (sobre todo la parlamentaria) utilizaba para ocultar su deficiencia y su falta de voluntad de actuar de verdad. Y estas fuerzas parecen haber comenzado a notarse. Ahora es el momento del juicio: por un lado los que quieren luchar y por el otro los que quieren gruñir. El movimiento existe. Desorganizado, sí. Disperso, sí. Sin propuestas claras, sí. Pero con un profundo deseo de cambiar las cosas, esta vez para siempre. La forma exacta de hacerlo nadie la sabe, y en mi humilde opinión, nadie la puede saber. Pero yo sé que un movimiento semejante debería tener en su seno los cambios que quiere ver, aún en términos generales todavía. Debería empezar a luchar, a partir de mañana ya. Hablar a la sociedad, no como un portador de la verdad absoluta y de una línea directriz para el futuro, sino de igual a igual, edificando sobre unos conceptos básicos su acción y su desarrollo. Las acciones de nuestro sistema nos muestran que la mejor forma de iniciar y continuar es darles un golpe donde más les duele: haciendo lo contrario de lo que quieren imponer. Respondiendo a la dictadura con verdadera democracia. A la indignación con dignidad. Al individualismo con colectividad. A la competencia con solidaridad. A la disciplina con desobediencia. A la resignación con resistencia. A la desesperación con esperanza.

Qué nos deparará el futuro, nadie puede saber con exactitud. Todo indica, sin embargo, que estamos entrando en una etapa en la que añoraremos el 2011 como un “año bueno”. ¿Desesperante? Probablemente, para aquellos que no creen que tengan las fuerzas de cambiar algo. Para los demás, el mensaje de nuestros tiempos es optimista, llegando poco a poco a la fase de que “no tienen nada que perder, salvo sus cadenas”.Basta con que lo veamos y lo creamos. Ahora empieza el juego de verdad.

VV

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