vótales

¿Quién gobierna España? Estados Unidos en lo militar, la Unión Europea en lo político, la Banca Internacional en lo económico.

¿Quién gestiona España? Los arriba dichos, a través de sus delegados, los políticos de los partidos mayoritarios españoles.

¿Qué sistema político hay en España? Una democracia parlamentaria, es decir, una forma de oligarquía (gobierno de una minoría), tal y como lo son también las dictaduras o los regímenes aristocráticos.

¿Qué es la democracia parlamentaria? Un sistema de dominación de una minoría (políticos, banqueros, militares, grandes empresarios) sobre una mayoría a través del instrumento político del Parlamento, que se autoafirma falazmente como “representante del pueblo” y que se legitima ante las masas mediante el simulacro de las elecciones, y del instrumento económico del capital; sistema de dominación implantado de facto mediante la coerción y la fuerza (leyes, jueces, policía, fuerzas armadas) y en lo preventivo a través de la propaganda y la manipulación ideológicas (educación, publicidad, medios de comunicación, cine y artes de masas).

¿Existe una separación de poderes en las democracias parlamentarias actuales? No. Los “poderes” ejecutivos, legislativos y judiciales obedecen a los mismos intereses. Los únicos poderes efectivos son el político, el económico y el militar. Todos ellos se conjugan en un único poder real: el capital.

¿Para qué sirve votar? Para dar poder o apoderar durante cuatro años más a la oligarquía; para fortalecer la falacia de que se vive en un estado justo y democrático; para potenciar el poder de un sistema progresivamente omnímodo.

¿Quién sigue votando? Grandes capas de la sociedad que creen en un estado justo que garantice libertades y bienestar económico y social dentro de la democracia parlamentaria (socialdemocracia). Grandes capas de la sociedad que creen en el mito del capitalismo industrial ya fenecido de que el emprendedor puede, con su iniciativa privada, crear riqueza a través de empresas pequeñas (conservadores). Ambas posiciones se muestran, en este estadio del capitalismo especulativo, donde el capital y el poder se acumulan en manos de unos pocos, como absolutamente insostenibles y obsoletas.

¿Qué consigue uno votando? Legitimar, justificar y ser cómplice de la corrupción, la injusticia, la obscenidad y la perversidad del sistema.

¿A quién beneficias votando? A cualquiera menos a ti mismo, a no ser que seas político, banquero, gran empresario, policía o militar.

¿Qué alternativa existe al voto? La abstención sistemática que le exime a uno de toda vinculación política con los poderes fácticos arriba descritos.

¿Es suficiente con no votar para deslegitimar el sistema? No, es necesario actuar también desde otros frentes sociales, políticos y colectivos.

¿Qué puede uno hacer el día de las elecciones, y los siguientes? No votar e intentar formas de hacer política que deslegitimen los poderes impuestos y que sean más justas, participativas y amenas, como: construir formas de organización al margen del poder, reunirse en asambleas, participar en centros sociales autogestionados, practicar la desobediencia civil, abrir espacios a la colectividad, tomar calles y ciudades, etc.  

Visto, no sé… por ahí!

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