Uníos a nuestra lucha por la supervivencia de la revolución

Mensaje urgente desde la plaza de Tahrir: Uníos a nuestra lucha por la supervivencia de la revolución

Una batalla decisiva  se libra actualmente contra una ofensiva represiva potencialmente fatal. Estos últimos tres días el ejército ha lanzado un ataque sin tregua contra los revolucionarios de la plaza de Tahrir y otro lugares de Egipto. Han herido a más de 2.000 de nosotros y más de 30 hemos sido asesinados; y esto solo en el Cairo en las últimas 48 horas.

Pero los revolucionarios siguen acudiendo. Cientos de miles se encuentran en la plaza de Tahrir y en otros lugares de todo el país. Nos enfrentamos a sus gases, a sus porras, a sus fusiles y a sus metralletas. El ejército y la policía nos atacan una y otra vez, pero seguimos resistiendo y respondiendo. Los muertos y los heridos son evacuados a pie o en moto, y otros ocupan su lugar.

La violencia sigue aumentando, pero no cederemos. Los generales no quieren abandonar su poder. Nosotros quremos que se vayan.

Es el futuro de la revolución lo que está en juego: aquellas y aquellos que están en las plazas están dispuestos a morir por la libertad y la justicia social. Los carniceros que nos atacan están dispuestos a matarnos para seguir en el poder.

Lo que está pasando no tiene ninguna relación con las elecciones o con una eventual constitución, ya que nada de ello haría cesar la violencia y el autoritarismo que nos rodean. Lo que ocurre no tiene ya que ver con una llamada “transición” hacia una democracia que se ha visto reforzada por una junta militar y la traición de las fuerzas políticas. Se trata aquí de una revolución, de una revolución total. El pueblo quiere la caída del régimen, y no se detendrá antes de haber encontrado su libertad.

Los gobiernos extranjeros hablan de “derechos humanos” mientras negocian con los generales, intercambian apretones de manos y los legitiman con sus discursos huecos. Los Estados Unidos proporcionan 1,2 millardos de dólares de ayuda militar al ejército egipcio. El ejército y la policía utilizan gas lacrimógeno, pelotas de goma y armas que vienen del exterior. Sus reservas han sido probablemente recompuestas por los Estados Unidos y otros gobiernos durante los nueve últimos meses. Se agotarán de nuevo.

Os pedimos que actuéis:

  • Ocupad o bloquead las embajadas egipcias de todo el mundo. Ellas representan actualmente a los militares: hagamos que representen al pueblo egipcio.
  • Bloquead a los vendedores de armas. No les dejeis fabricarlas y venderlas.
  • Bloquead a las instituciones gubernamentales que mantengan tratos con los generales egipcios.

La revolución continúa porque ella es nuestra única posibilidad.

Plaza de Tahrir, 22 de noviembre a las 14.00 horas

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